En la película Un turó II (Una colina II) se graba una puesta de sol en una colina. En esta grabación nos encontramos con el límite temporal del carrete de película de 16 mm de 100 pies, el cual dura aproximadamente unos 3 minutos, grabando a 25 fps. La pantalla permanece en negro mientras se cambia el carrete, de modo que la imagen se detiene, pero todo continúa: el movimiento del sol o de la Tierra no se detiene, y el sonido nos permite seguir escuchando lo que sucede en ese momento en la colina; pájaros, viento, ruido lejano de coches o la propia autora manipulando la cámara. Durante el tiempo en que no podemos ver imagen, el azar atmosférico entra en juego y, contra nuestro pronóstico e imaginación, el siguiente vídeo, a diferencia del final del anterior, puede comenzar con la colina sin dejar entrever los rayos de luz propios de una puesta de sol debido a la interferencia de las nubes.
Un turó II es una película en color de 22 minutos y 40 segundos realizada a partir de tres carretes de película de 100 pies y de 16 mm.