Los días. Un ejercicio a la duración, es un retrato poético de un lugar sin relevancia aparente y con unas características visuales tipificadas de la geografía de la comarca de Osona. Este espacio no posee unas características físicas que lo hagan especialmente particular y, precisamente, esta falta de estímulos y espectacularidad es lo que interesa al artista.
La película rehúye las narrativas lineales y se presenta como un cosmos donde se fusionan agentes y temporalidades diversas desde una secuenciación orgánica que permite contemplar lo que ocurre en un lugar cuando nos detenemos a observarlo y a permanecer en él; los primeros rayos de luz del día que se alargan en el plano e iluminan un campo recién sembrado, la niebla estática sobrevolando el espacio, los movimientos hipnóticos y repetitivos de la hierba de un prado, una ciruela silvestre bajando por la calle o los últimos rayos de luz sobre la superficie de la colina, por ejemplo.
Cuando conoces los lugares que grabas, puedes acercarte a ellos desde una mirada que permite observar las sutilezas y los detalles que acontecen en el espacio.
De esto trata esta película: de mirar, de esperar y de relacionarnos con el espacio mientras se busca la esencia de la duración, la cual, tiene que ver con todo aquello que ocurre mientras tanto, con lo que acontece mientras estamos pensando, mirando u observando otra cosa.
Con esta película, la artista graba lo que ama. Está, ama y graba desde la sensación de pertenencia a este lugar.
(Els dies. Un exercici a la durada, 2024, 16 mm, color / blanco-y-negro, 22 min, 4:3).

