Tomàquets

El trabajo de la fotógrafa Judit Bou propone un objetivo inalcanzable: fotografiar el crecimiento de todos y cada uno de los tomates que su abuelo cultiva durante un año. Con una mirada atenta y obstinada sobre un huerto próximo y cotidiano, trata de desentrañar qué procesos intervienen en el cultivo, cuáles son visibles para el ojo humano y cómo los representa el aparato fotográfico. Las heladas, la abejas, los camiones que se dirigen al polígono cercano, la lluvia o el sol intervienen de forma apenas perceptible en el desarrollo de las plantas, junto a las personas que trabajan la tierra. Las relaciones entre los diferentes elementos, las condiciones climáticas y las intervenciones de múltiples seres vivos dan lugar a una red interdependiente en la que resulta difícil discernir en qué momento una sustancia se convierte en otra. Nos podemos preguntar cuándo y cómo germina la semilla, podemos deducir la floración de la planta al detalle e imaginar su transformación en el fruto pero, ¿acaso podemos vislumbrarlo en su totalidad? 

Con su quimérico esfuerzo de documentar todos los frutos de las tomateras en constante proceso de desarrollo y maduración, Bou explora los límites de la percepción y las formas en las que la fotografía trata de representar el paso del tiempo. Se trata de una investigación que nos invita a aceptar la imposibilidad de representar un fenómeno aparentemente tan banal como el cultivo de tomates, para poder experimentar así una interpretación más personal y poética. En tiempos en los que la cuantificación, monitorización y monetización extractiva de los recursos naturales nutren la economía global y ocupan el discurso público, exponer la poética de los límites ofrece un acercamiento alternativo que descarta lo productivo. La fotografía, a menudo utilizada para documentar y dar evidencia policial o científica, en este caso, sin embargo, nos invita a disfrutar de sus capacidades sugestivas. Lejos de su tradición enciclopédica modernista que trataba de abarcar y enclaustrar el mundo en descripciones rígidas y estructuradas, Tomàquets toma la forma de una tipología incompleta. Un seductor índice inconcluso que invita al espectador a conocer el cultivo del tomate interpretando los vínculos visuales entre las imágenes expuestas, así como completando los espacios vacíos que propone la fotógrafa.

El proyecto se presenta en una matriz que estructura las numerosas imágenes en torno al proceso de maduración del fruto rojo. La suma fragmentada de fotografías se despliega en una cartografía extensa y muy rica en detalles que descarta una visión única y absoluta. Por el contrario, sugiere que es precisamente en las múltiples relaciones que surgen entre las imágenes, donde se puede vislumbrar la representación de las diversas temporalidades, puntos de vista y fragmentos que contiene la realidad.

Jon Uriarte